Una crítica a “Occidentalismo. Breve historia del sentimiento antioccidental” de Ian Buruma y Avishai Margalit. Borja Catalanina

Los autores nos ofrecen en este libro un profundo análisis del sentimiento antioccidental que ostentan los países de Oriente Próximo donde predomina una cultura islámica. Elementos como el capitalismo, la industrialización, la secularización, el materialismo o el pasado imperialista son algunos de los determinantes que incitan dicho sentimiento. Si bien, es cierto, que los autores recurren de forma un poco anárquica a los procesos históricos y a las transformaciones sociales acaecidos en los países musulmanes para explicar o tratar de analizar más profundamente este fenómeno social, es igual de cierto que el tema en cuestión ha experimentado un auge en su interés y preocupación de muchas élites políticas y sectores sociales a raíz de los atentados del once de septiembre.

Muchos y de muy diversa índole son los conceptos que han precipitado tal sensación en el seno musulmán, desde conceptos como la idolatría a la cosmovisión occidental, todos ellos se unen para tratar de explicar este sentimiento que se presupone y de hecho, lo es, incomprensible sin el transcurso de la historia. Cada elemento, cada conjunción de determinantes sociales, culturales, económicos, políticos y religiosos en cada uno de los países a los cuales los autores han prestado su atención, proponen una serie de acontecimientos y caracteres únicos en composición, forma y modelo, la gran heterogeneidad de los países musulmanes, las diferencias en la concepción e interacción con el Estado en cada uno de ellos, así como las distintas asimilaciones y visiones del Islam de cada sociedad particular hacen de este fenómeno un muy complejo conglomerado social, imposible de universalizar.

Pero primero acariciemos lo que los autores nos proponen acerca del sentimiento antioccidental, ¿a qué se refiere? ; ¿es un sentimiento pernicioso ?; ¿Que entendemos por occidental? Buruma y Margalit nos presentan el occidentalismo como la visión del mundo musulmán, de los estados islámicos, sobre la imagen que estos tienen de las democracias avanzadas de occidente, con los Estados Unidos como referencia. Sin embargo, esta perspectiva esta influida por múltiples y poderosos ámbitos a los cuales los autores hacen referencia.

Si entendemos esa visión occidental como una visión de la mentalidad de occidente, como así se refleja en el libro, podemos observar a simple vista que muchos de los modelos de conducta asentados en estas culturas, muchas de las formas de vida o de entender a ésta colisionan de frente con los textos del Islam. El campo de la religión, la separación de las esferas pública y privada, el derecho a la propiedad privada, el materialismo, el capitalismo, son elementos a los que hago referencia. Sin embargo, es igual de cierto, que en las múltiples aplicaciones del Islam que se han dado en los países de Oriente Próximo, prácticamente no hay dos culturas que expresen de forma idéntica las reservas que les puede producir la revolución sexual o la creciente secularización. Como destacan en el libro los autores, cada cultura ya sea en el Líbano, Irak o distintas partes de Irán, están condicionadas por su historia y su pasado concreto, y en cada momento de su historia en cada nación se ha hecho un uso interesado del Islam así como de las funciones del Estado. Por ello es absurdo establecer generalizaciones en temas concretos, pues cada uno de ellos ha tenido y ha representado una valoración distinta en cada Estado Islámico, por ello para que el lector entienda mejor de donde viene el sentimiento antioccidentalista nos referiremos concretamente a algunos de los rasgos mas característicos de occidente que revitalizan este sentimiento y lo dotan de significado.

En primer lugar, dado el mudo globalizado en el que hoy habitamos, es imprescindible hablar del capitalismo como uno de los motores que ha cultivado este sentimiento. El capitalismo, con su primacía de lo económico, lo útil, ha transformado los valores de occidente en algo simplemente materialista a ojos del islamismo, del islamismo radical mas concretamente. Para ellos, el hecho de que todo se encuentre fijado por un precio, donde todo este sometido al valor del dólar, donde nada está por encima de la maximización de los recursos y el binomio ingresos-gastos ocupe el placer y la preocupación de la sociedad ambienta para la cultura islámica un sentimiento de corrupción, un sentimiento de que todo este sometido al poder del dinero supone para los musulmanes que el dios sea el dinero, lo que choca frontalmente con su concepción de la vida. Además, según explican los autores, es el hecho de que el capitalismo pretenda apoderarse de todo, que penetre en las entrañas de los países musulmanes lo que mas pernicioso hace a esta sensación. Pues supone para ellos un principio parecido al de imposición, lo que resulta todavía mas abolible. Es innegable y sin duda evidente que muchos de los dictadores de países como Irán o el Líbano han utilizado en algún momento los rasgos modernizadores que introducía el capital, han utilizado las tecnologías que occidente predisponía con fines eminentemente políticos e incluso han legitimado como es el caso de Jomeini en sus discursos públicos algunas de las técnicas que hacen servir al capital con el fin de prosperar.

Sin embargo, el reciente pasado imperialista de occidente, el colonialismo en los Estados del tercer mundo, pone de relieve aún mas las sospechas del mundo musulmán hacia cualquier intento de penetración de cualquier esencia occidental en los países islámicos.

No es el único factor el capital el que infiere y produce este sentimiento, el materialismo con que occidente se caracteriza es otro de los conflictos con las raíces islámicas. La visión de que todos los individuos de occidente están sometidos al capricho, al aroma del placer es otro de los puntos conflictivos con la mentalidad de los países islámicos. Situaciones donde las mujeres se prostituyen o los hombres se someten a la voluntad de sus deseos es otra de las situaciones que colisiona con los principios del Islam. Este escenario, es visto en la cultura musulmana como un acto de perdición del alma, de desvirtuación del hombre y esencialmente, como indigno. En las recetas del Islam esto no es digno, no se entiende la visión de lo material, de lo sustancioso, y es ofensiva debido a que los adeptos del Islam conciben su alma como sagrada y este materialismo es similar para ello a vender su alma o ano tenerla, es decir, los occidentales no creerían en nada que no fuera material, tangible, comestible o inmediato, y la percepción de que estos intentan llevar a los países islámicos esta concepción de la vida, esta cotidianeidad, supone una ofensa para sus creencias y para su cultura.

Otro de los factores que aporta profundidad a este sentimiento es la creciente secularización que se ha dado en las democracias desarrolladas. Este hecho es quizá uno de los que más odio provoca en la cultura musulmana. El hecho de que la separación iglesia-estado no se ha dado prácticamente en ningún país musulmán supone la primera divergencia. Se ha visto la secularización en occidente como una lucha de poder entre iglesia y estado, como un proceso mediante el cual el estado y el sistema político ha tratado de desvirtuar los valores de la iglesia y sus funciones.

La pérdida de poder de la iglesia, y la relegación como lugar de culto, el proceso que ha supuesto en algunos países la libertad de religión así como que el espacio para ello haya pasado de el ámbito publico al privado han supuesto un choque frontal con las ideas del Islam, algunos islamistas radicales han querido llevar al Islam al resto del mundo ofreciéndolo como el único camino recto, la única religión verdadera. En el mundo islámico es el propio Islam quien en muchas ocasiones dicta las normas de conducta, es cierto que esta afirmación es variable y muy heterogénea en el conjunto de estados musulmanes, sin embargo todos ellos han visto al laicismo como un elemento dañino y pernicioso. También cabe destacar aquí la revolución sexual, el reconocimiento de los matrimonios homosexuales, el sexo concebido como placer es algo que ha llenado de repudio a los países de cultura musulmana.

No podemos obviar el papel de la mujer como otro eje de los conflictos entre oriente y occidente. Las imposiciones del velo, las costumbres islámicas, el papel de la mujer en estas sociedades es ya inverso en las sociedades occidentales donde la el papel de la mujer ha experimentado un cambio sustancial. La igualdad entre hombres y mujeres, la incorporación de la mujer al trabajo, el reconocimiento social que ha experimentado, todos estos factores son vistos como un elemento más de la corrupción de occidente.

Sin embargo y a pesar de algunos de los elementos que he mencionado y detallado aquí, como resumen de lo que Buruma y Margalit apuntan en el libro, no se puede explicar ese antioccidentalismo sin tener en cuenta la cultura y los estados socioeconómicos de cada país musulmán. La ideología que ha surgido en cada uno de ellos combinada estos factores que he esbozado y algunos otros que han afectado de forma mas concreta a alguno de los estados islámicos si que pueden aproximar al lector a entender el porque ha surgido este sentimiento antioccidental, esa sensación de querer o tener el Islam no desear nada mas, este aislamiento social de la comunidad islámica, este rechazo hacia todo lo relativo a occidente.

Por otro lado los autores explican en el libro detalladamente la destrucción del binomio islamista-terrorista, cuya imagen esta ganando enteros en la masa social occidental, y esta produciendo un motivo fuerte por el cual rechazar por parte de occidente o al menos, mirar con recelo, todo lo originario de oriente. El libro detalla que el terrorismo no es algo que nació con la cultura islámica, ni que sus textos sagrados inciten al terrorismo ni a la inmolación, lo que si explica con precisión este libro es como se ha llegado al momento actual, donde si se han producido ataques terroristas hacia occidente y hacia civiles en nombre el Islam.

Todo este repaso cultural que nos ofrecen los autores a través de la historia y a través de los fenómenos y procesos acaecidos en algunos de los países que mejor representan la vertiente cultural islámica es con el fin de interpretar este sentimiento y de alcanzar su comprensión, Fred Halliday apunta que ni el cristianismo ni occidente necesitan un enemigo acérrimo, tanto Buruma como Margalit nos intentan hacer comprender desde una visión deshumanizadora y a través de estereotipos como se ve, como está representada la imagen de occidente en los países musulmanes, en el centro del Islam.

Por último me gustaría aportar algunas apreciaciones y conclusiones acerca del libro.

En primer lugar destacar el asombroso y laborioso a la par que sociológicamente significativo trabajo realizado por los dos autores Buruma y Margalit, he visto algunas ediciones y no entiendo porque el nombre de Buruma aparece resaltado mientras que el de Margalit no se vislumbra con igual atención, en ediciones de otros países he observado que ambos nombres están a la par, es más, es Margalit quien ha trabajado previamente los fenómenos que se expresan en el libro.

Centrándome en el contenido, es necesario comentar que el libro es una dosis profunda y rica de las diferentes culturas islámicas y de los acontecimientos que han formado la proyección del Islam que hoy presencian. A lo largo de un recorrido histórico se repasa los momentos políticos y sociales mas relevantes de estos estados. Todo este estudio es realizado con la intención de otorgar al lector una visión alternativa, una percepción basada en el sentimiento que ostentan los musulmanes acerca del mundo occidental, y la explicación de los factores que lo han posibilitado y determinado a lo largo de la historia. Es cierto que el recorrido de los autores carece de un orden cronológico, y que los continuos saltos de espacio y tiempo, así como una ausencia de previsión en el ordenamiento de las citaciones y referencias pueden parecer al lector encontrar el libro un poco anárquico en este sentido. Sin embargo, Occidentalismo es una obra cultural indispensable para entender los conflictos políticos que se producen en la actualidad entre occidente y oriente, su riqueza argumental explica muchas de las tensiones vividas en los últimos años por estos dos extremos de concebir el mundo, y es absolutamente necesaria su comprensión para asegurar el futuro de la sociedad y el equilibrio en el mundo. Es necesario también resaltar la desligación que resaltan los autores entre terrorismo-islamista, algo imprescindible y de lejos tesis errónea de muchos otros libros e incluso corrientes o sociales o políticas.

El libro es un relato preciso de un tema muy complejo como es la cultura islámica, cuya heterogeneidad es evidente y complica muchísimo cualquier análisis, mas aún, si se conjuga con los procesos históricos con la intención de explicar pautas de comportamiento y modelos de conducta. Sin duda, para mí, lo mejor del libro es su amplio espectro de referencias de la cultura islámica y sus aportaciones sociológicas en este campo, creo sinceramente que la utilidad de los textos que componen este libro todavía no ha alcanzado la cima a la que esta destinada, el paso del tiempo nos lo deberá demostrar.



Quant a vicentflor

Vicent Flor nasqué l’any 1971 a València, ciutat on hi hi viu. És llicenciat en Ciències Polítiques i Sociologia i també en Antropologia Social i Cultural per la UNED i doctor en Sociologia per la Universitat de València. Des de 2000 és professor de Sociologia de la Universitat de València i professor tutor de la UNED.

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